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Entrevista a Hayek sobre Camino de servidumbre

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ENTREVISTA A FRIEDRICH AUGUST VON HAYEK
EL CAMINO DESDE LA SERVIDUMBRE


Por Thomas W. Hazlett

Friedrich A. Hayek debe haber sentido algo en el viento al momento de entrevistarme con ?l en Los Angeles en mayo de 1977. En los a?os 30 y 40, Hayek fue el segundo economista m?s famoso del planeta, m?s conocido como el contrincante intelectual de John Maynard Keynes. En las cuestiones fundamentales de pol?tica econ?mica, el debate del profesor Hayek de la London School of Economics con el profesor Keynes de la Universidad de Cambridge dio lugar a una confrontaci?n memorable entre la econom?a cl?sica y la nueva ?macroeconom?a? de la Teor?a General de Lord Keynes de1936.

Los Keynesianos pusieron a los argumentos acad?micos dentro de un virtual cerco. Con la muerte de Keynes en 1945, de hecho, Hayek (y la teor?a cl?sica del ciclo econ?mico) se desvanecieron r?pidamente de la opini?n p?blica. La pol?tica econ?mica ingresa en la edad de oro de la ?administraci?n de la demanda? en la cual el ciclo de los negocios se volvi? obsoleto, y Hayek se alej? del todo de la teor?a econ?mica. En 1950, fue a la Universidad de Chicago, donde presidi? el Comit? sobre Pensamiento Social, finalizando su carrera en la Universidad de Freiburg (1962 - 68) y en la Universidad de Salzburg (1968 - 77). Emprendi? contribuciones importantes en nuevos campos tales como la psicolog?a (The sensory Order, 1952), la teor?a pol?tica (The Constitution of Liberty, 1960), y el derecho (Law, Legislation & Liberty, Volumenes l -lll, 1973 - 79).

Sus controversias con Keynes no fueron la ?nica humillaci?n que sufri? en el enrarecido discurso te?rico. La famosa controversia Socialista del C?lculo Econ?mico fue incitada por la cr?tica austr?aca a la planificaci?n central. A partir de los a?os 20 y hasta los a?os 40, Hayek y su compatriota Ludwig von Mises se?alaron que el socialismo estaba destinado a fracasar como sistema econ?mico, porque solamente los mercados libres?accionados por individuos conduci?ndose y negociando en su propio inter?s? podr?an generar la informaci?n necesaria para coordinar inteligentemente el comportamiento social. En otros t?rminos, la libertad es un ingreso de informaci?n necesaria en una econom?a pr?spera. Pero as? como el elegante ensayo de Hayek enalteciendo a los precios del mercado como las se?ales de una econom?a racional fue aclamado como una contribuci?n seminal al publicarse en la American Economic Review en 1945, los te?ricos socialistas sagaces probaron, para la satisfacci?n de sus pares, que la planificaci?n centralizada podr?a ser revitalizada para resolver, con el empleo de computadoras realmente grandes, el problema de la informaci?n que F. A. Hayek tan cort?smente hab?a expuesto.

Perder una discusi?n acad?mica o dos no es lo peor que le puede acontecer a un ser humano de talento, y Hayek no fue destruido. Continu? publicando su brillante trabajo en los a?os subsiguientes. Pero dentro de la profesi?n de economista no es ning?n secreto que Hayek era un paria acad?mico, un car?cter marginal cuyas ideas hab?an estado cuidadosamente desaprobadas para todos los hombres razonables en las publicaciones cient?ficas de su ?poca. Pero entonces algo extra?o sucedi?. El final del siglo veinte decidi? brindar una revisi?n de la realidad sobre los garabatos acad?micos. Los a?os 60 y 70 vieron a la prosperidad de la posguerra encenderse en una espiral inflacionaria en los mismos pa?ses que hab?an abrazado el Keynesianismo (principalmente los Estados Unidos y el Reino Unido). El pleno empleo no se pod?a ya mantener mediante las recetas Keynesianas.

La tradicional terapia estimulante del consumo y penalizadora de los ahorros, con una sana infusi?n del gasto deficitario del gobierno, era ahora arbitrada por el mundo real, y los resultados fueron encontrados como ?no s?lidos.? Los modelos macro de Cambridge, Harvard, Berkeley, y el MIT desaparecieron, y por los a?os 80 las mismas soluciones que Keynes hab?a apresurado, estaban siendo dolorosamente descubiertas como precisamente la ra?z de nuestros problemas. Repentinamente la vieja medicina cl?sica ? ahorros, inversi?n, presupuestos equilibrados, competencia, y crecimiento de la productividad - fueron reclamadas popularmente como la meta econ?mico - pol?tica del buen gobierno. Incluso los pol?ticos, tan predispuestos para recibir la receta de Keynes para el gasto del gobierno como el elixir m?gico con el cual tratar a una econom?a enferma, hab?an abandonado p?blicamente al Keynesianismo. ?Y la posibilidad de una planificaci?n racional de la econom?a bajo el socialismo? S?, tambi?n ensayamos ese experimento. El Tercer Mundo lo intent? y cay? puntualmente a los niveles de ingresos registrados en la Epoca de Pleistoceno. El Segundo Mundo (Comunista) lo intent? en dosis masivas del estado ? polic?a y... bien... se disolvi?.
Las tendencias lejos del Keynesianismo en Occidente y del socialismo por todas partes, eran solo el principio para afirmarse cuando a Hayek ? fuera de la profesi?n de la econom?a por, esencialmente, 30 a?os ? le fue concedido asombrosamente un Premio Nobel de Econom?a en 1974. R?pidamente, lo transformaron en gur?. Y no sin justificaci?n. Para fines de los a?os 70 - con los partidos Laborista, Dem?crata y Social

Dem?crata (oh vamos, usted los recuerda: Piense, ahora piense) aun en el poder en Londres, Washington y Bonn ? la visi?n de Hayek hab?a ya avistado los movimientos pol?ticos globales en el horizonte. Las rotaciones pol?ticas mundiales de los a?os 80 fueron anticipadas cautelosamente por Hayek en esta (nunca antes publicada) entrevista. Parec?a sentir que pronto dejar?a de ser un signo de desacato, ser el fil?sofo m?s grande del capitalismo desde Ad?n Smith.

A veces, uno tiene que vivir un largo rato para que se lo considere acertado. Cuando Friedrich August von Hayek, nacido en 1899, muri? el 23 de marzo en Freiberg, Alemania, hab?a sobrevivido a Keynes y a Marx. Felizmente para la raza humana, que posee sus ideas.

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